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Jose Silverio

Publicas todos los días y no vendes nada

No es el algoritmo. Es que publicar es la etapa tres, y casi nadie hizo la uno ni la dos.

Vender tiene cinco etapas y van en orden. Saltarse una no se nota el primer mes: se nota el cuarto, cuando llevas cien publicaciones, cero ventas y la conclusión equivocada de que «las redes no funcionan». Estas son las cinco, lo que se hace en cada una y lo que cuesta saltársela.

Etapa 1 · La idea

Todavía está en tu cabeza. Antes de crear nada, busca doce personas que no te conocen y que te digan que lo quieren, y por qué lo quieren. Ese «por qué» es el que después te dice cómo venderlo, con qué palabras y a quién.

Sin esas doce respuestas no tienes un negocio: tienes una idea.

Si te la saltas: meses construyendo algo que nadie pidió, y la conclusión falsa de que lo que falló fue el marketing.

Etapa 2 · La primera venta

Aquí empieza casi todo el mundo: crear primero y buscar a quién vendérselo después. Tu único trabajo en esta etapa es que cinco personas que no te conocen te paguen. A mano, por mensaje, sin página web y sin logo.

Que les guste no prueba nada. Que te paguen, sí.

Si te la saltas: pagar anuncios con dinero que no salió de una venta. Ese dinero no vuelve.

Etapa 3 · La audiencia

Ya vendes, pero solo cuando tú persigues: escribes, insistes, esperas. Ahora toca que te encuentren a ti. Eliges una sola red —la que usa la gente a la que le vendes— y publicas ahí. Una, no cuatro: cuatro redes son cuatro veces el trabajo y ningún dato limpio; con una sola, en tres semanas ya sabes qué publicación trae gente y cuál no. Y las publicaciones de las próximas dos semanas se escriben antes de publicar la primera.

Si dependes de la inspiración del día, dependes de tu mejor día.

Si te la saltas: cuarenta publicaciones en un mes, ningún dato comparable, y la idea falsa de que las redes no sirven.

Etapa 4 · La máquina

Ya te encuentran y ya te compran. Ahora el trabajo es que el cobro no dependa de que tú contestes, y que entre gente nueva sin buscarla una por una. Los anuncios se pagan con las ventas de la etapa 2, nunca con dinero prestado. Y una vez encendido, un anuncio no se toca en siete días.

Cada vez que editas un anuncio, vuelve a empezar de cero. Y tú también.

Si te la saltas: quemar dinero sin llegar a saber nunca cuánto te cuesta conseguir un cliente.

Etapa 5 · El regreso

Vendes seguido, pero cada venta la pagas entera porque casi nadie repite. Esta es la etapa más barata de todas, porque el cliente ya está: escríbele al que te compró el mes pasado, sin descuento, con algo que le sirva, y cuenta cuántos vuelven.

Un negocio donde nadie vuelve es un negocio que empieza de cero cada mes.

Si te la saltas: pagar otra vez, y para siempre, por cada cliente que ya habías conseguido.

Cómo saber en cuál estás

La etapa en la que estás no es la más avanzada que hiciste: es la primera que dejaste abierta. Hay una lectura de dos minutos que te lo dice. Lees las cinco, marcas las que ya cumpliste, y al final te dice en cuál estás y qué te toca hacer esta semana. No pide correo.

Ver en qué etapa estás

Preguntas frecuentes

¿Se puede empezar a vender sin dinero?

Sí, y es lo normal. Las dos primeras etapas —validar la idea con doce personas y conseguir cinco pagos de desconocidos— se hacen por mensaje, una conversación a la vez, sin página web, sin logo y sin publicidad. El dinero hace falta en la etapa cuatro, y para entonces debe salir de las ventas que ya hiciste, no de un préstamo.

¿Por qué publico todos los días y no vendo nada?

Porque publicar es la etapa tres y casi todo el mundo empieza ahí. Publicar hace que te encuentren, pero solo convierte si antes sabes qué problema resuelves, a quién, y ya comprobaste que hay desconocidos dispuestos a pagar por eso. Sin esas dos cosas, publicar más solo hace que más gente pase de largo más rápido.

¿Cuántas personas tienen que decirme que sí antes de crear el producto?

Doce personas que no te conocen, y lo importante no es el sí: es el porqué. Familia y amigos no cuentan, porque te están cuidando a ti, no evaluando el producto. Las doce respuestas al «por qué lo quiero» son las palabras con las que después vas a vender.

¿En cuántas redes sociales debo publicar?

En una sola. Cuatro redes son cuatro veces el trabajo y ningún dato comparable: no llegas a saber qué funcionó. Con una sola red, en tres semanas ya sabes qué publicación trae gente y cuál no, y esa respuesta vale más que estar en todas partes.

¿Cuándo debo empezar a pagar anuncios?

Cuando ya te pagaron desconocidos y puedes pagar el anuncio con ese dinero. Antes de eso, un anuncio no descubre nada: solo acelera un error que todavía no encontraste. Y una vez encendido, se deja correr siete días sin tocarlo; al octavo se compara lo que gastaste con lo que entró al banco.

¿Por qué los clientes no repiten?

Casi siempre porque nadie los volvió a buscar. Repetir no se consigue con descuentos: se consigue escribiéndole al que ya te compró con algo que le sirva, y contando cuántos vuelven. Es la etapa más barata de todas y es la primera que se abandona.

¿Cuál es el error más caro al empezar a vender?

Crear primero y buscar a quién vendérselo después. Es el orden invertido, y cuesta meses de trabajo y el dinero que se gasta intentando arreglar con publicidad algo que nadie pidió.

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Quién escribe esto

Jose Silverio es el autor de «Del producto al cliente», una enciclopedia práctica del oficio de vender que recorre estas cinco etapas completas, de la idea al cliente que vuelve. Ver el libro.